Tan
pronto como fue cogiendo fuerza la idea de la existencia de un cambio
climático producido como consecuencia de un incremento de los gases
de efecto invernadero, resultado de las actividades humanas, se fue
sembrando y arraigando con mayor o menor éxito en determinados
sectores, la idea acerca de lo ficticio de este anuncio
científico-apocalíptico.
Durante
años, estos sectores han podido alzar su bandera “no me creo lo
del cambio climático” con tanta fuerza, que todas las voces que se
alzaban con los avances en el estudio científico sobre causas y
consecuencias del nuevo cambio climático planetario iban siendo
acalladas tajantemente. Hasta el punto de que las primeras voces que
se alzaron allá como por finales de los 80 y sobre todo a principio
de los 90, no fueron reconocidas por la propia comunidad científica
globalmente, hasta el pasado 2007, cuando el IPCC (Panel
Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU) reconoce en
su informe del mismo año, que estamos ante un cambio climático
provocado como consecuencia de las emisiones de gases de efecto
invernadero producido por las actividades humanas. Tuvimos que
esperar largo y tendido,tanto como casi 20 años, para que se
reconocieran oficialmente. Mientras tanto, más y más gases, con un
ininterrumpible incremento anual, iban siendo emitidos a nuestra cada
vez más cargada atmósfera. 20 años donde todas las medidas eran
inexistentes o en el mejor de los casos extremadamente descafeinadas.
Hoy siendo reconocido, son igualmente ineficaces las medidas
adoptadas.
No
son casuales estos 20 años de escepticismo, proveniente hasta de
gran parte de la propia comunidad científica. Es cierto que la
Ciencia opera de tal modo que requiere unos requisitos para sentar
firmemente las primeras conjeturas, las primeras hipótesis. Es
cierto que han de demostrarse fehacientemente muchos y diversos
aspectos, lo cual se complica extraordinariamente si hablamos de algo
tan sumamente complejo como es el clima. Es cierto, sí, lo es. Pero
también es cierto que la propia evidencia de los distintos aspectos
implicados en el proceso es tan pesada que no hay que ser un Einstein
para entender que algo sí tendrá que ver. Pero si se trata de dejar
de emitir los gases que emitimos, !Ay amigo! Hay muchos bolsillos
tejidos con la tela más preciada y poderosa que podrían verse
seriamente afectados, y son muy celadores de sus bolsillos los
propietarios de estos bolsillos.
Empecemos,
para el que no lo sepa aún demasiado bien, recapitulando un poco qué
es todo esto del incremento de los gases de efecto invernadero, el
cambio climático, el derretimiento de los polos, el frío, el calor,
el mar que sube, Londres que se ahoga , vinos en Dinamarca y todas
estas cosas raras que de tanto hablan y tan poco dicen.
Los
gases de efecto invernadero son una serie de gases que en la
atmósfera contribuyen al efecto invernadero. Hasta ahí, no creo que
nadie se haya perdido.
El
efecto invernadero es un fenómeno natural que ocurre en las capas
bajas de la atmósfera y que contribuye a un incremento de la
temperatura de la Tierra. De hecho, gracias a que existe, existe la
vida tal y como la conocemos hoy, pues la temperatura media de la
Tierra es de unos(aproximadamente 15ºC -y subiendo-), mientras que
sin los gases sería de aproximadamente unos -20ºC. Así que de
momento: Graaaaacias Efecto Invernadero.
Entrada original 5-12-09
Entrada original 5-12-09

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